Saca el máximo partido a tus frescos durante el confinamiento


En estos días en casa muchos han redescubierto su pasión por la cocina, incorporando nuevas recetas a sus menús, además de aprender nuevos trucos culinarios para practicar como éstos. Y es que hoy te enseñamos varias formas de conservar los alimentos frescos durante más tiempo y evitar así el desperdicio de comida durante la cuarentena.


Dependiendo de si estás pensando en conservar frutas, verduras, carnes o pescado, así como de tus propios gustos personales, puedes probar con alguno de estos métodos que te permitirán consumir tus alimentos durante más tiempo. Eso sí, cada uno tiene un periodo de conservación concreto, por lo que es muy importante que etiquetes tus productos con la fecha de elaboración para saber hasta cuándo son aptos para su consumo, además de esterilizar los botes que vas a utilizar en el caso de que sean reciclados.

 

Además de realizar conservas, un método muy extendido, podemos hacer estas otras técnicas de conservación:

 

Encurtidos


Este método se basa principalmente en la conservación en vinagre y se usa especialmente para alimentos como los pepinillos, tomates o cebollas.

Para realizarlo, se lavan y eliminan todas las partes no comestibles y se escaldan las hortalizas (o incluso algunas frutas) en agua hirviendo. Posteriormente, se coge un litro de este agua y se le añade una taza de vinagre, media cucharada de sal, tres cucharadas de azúcar y se la lleva de nuevo al fuego. Justo cuando empiece a hervir se retira y se vierte en los botes en los que previamente hemos metido las hortalizas hasta cubrirlos. Cerramos herméticamente y dejamos que repose, al menos, un día.

 

Salmuera


Una técnica de conservación utilizada principalmente en hortalizas, y algún pescado crudo, que a diferencia de los encurtidos no incluye vinagre. De hecho, el líquido para fomentar la conservación es una mezcla de agua con sal (100gr/l) que se vierte en el bote con el producto dentro hasta llegar al borde. Algunas personas añaden también especias y hierbas aromáticas.

Para conservarlo basta con guardarlo en un lugar fresco y oscuro durante una semana. Allí comenzará su conservación y una semana después podremos empezar a consumirlo.


Escabeches


Es uno de los métodos más utilizado para conservar, sobre todo, carnes y pescados. Se basa principalmente en una mezcla de vinagre y aceite que permite que estos alimentos puedan consumirse hasta 4-6 meses después.

Primero debemos sellar la pieza ya salada en la olla. Luego añadimos las hortalizas que hemos elegido, como zanahoria o cebolla, y rehogamos hasta que cojan color. Añadimos entonces la pimienta y especias como el tomillo o romero, además de una hoja de laurel. Sobre la mezcla echamos una taza de vino blanco, una taza de aceite y dos de vinagre blanco y la sal. Removemos 10 minutos a fuego alto y luego lo seguimos cocinando durante una hora a fuego medio.

Posteriormente, rellenamos con el líquido hasta el borde los botes con la carne/pescado y verduras dentro y dejamos que se enfríen. Es importante que el líquido y el producto estén a temperatura similar, por lo que si se ha enfriado deberemos hacer lo mismo con el líquido que verteremos sobre él.  Cerramos herméticamente los botos y los llevamos a una olla grande con agua, donde están cubiertos, y los cocemos al baño maría durante 1 hora y media.

 

Almíbar


Muchas frutas son idóneas para este método basado en la conservación a través del jarabe de azúcar. Para realizarlo, basta con llevar agua ebullición, añadir azúcar en proporción (2x1) y remover hasta conseguir una consistencia espesa.

Una vez enfriado, y con la fruta ya pelada y libre de huesos y semillas, lo vertimos sobre el producto en los botes hasta el borde. Los metemos entonces en una olla, totalmente cubiertos, y una vez que empiece a hervir bajamos el fuego y lo dejamos 5 minutos más.

 

Deshidratación


Quizá este sea el método menos común en los hogares, pero es fácil y lo podemos hacer de la manera que nos sea más práctica, ya que existen varios métodos. Lo utilizaremos principalmente para frutas y verduras que podremos consumir durante incluso años posteriormente.

 

Lo primero que hacemos es lavar y retirar las semillas y partes dañadas de las piezas. Una vez hecho esto las escaldamos para acabar con los organismos que puedan fomentar su oxidación. Es entonces cuando podemos optar por uno de los 3 métodos más comunes: al sol, con una temperatura mayor a 29 grados y una posición que fomente la circulación del aire); al horno, no pasando nunca de los 55ºc; y utilizando un deshidratador.

Categorías: Alimenta tu bienestar

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