Cómo cuidar tu piel tras la cuarentena


La falta de vitamina D, la exposición prolongada y directa a la luz azul, el exceso de higiene, la deshidratación o el estrés son algunos de los factores que han podido provocar efectos negativos en nuestra piel durante este periodo tan excepcional que estamos viviendo. Tras meses en casa, con el plan de desescalada en pleno desarrollo, llega el momento de averiguar cómo podemos recuperarla para que vuelva a lucir luminosa y saludable.


 

Cada piel es un mundo y cada piel ha vivido esta cuarentena de una forma diferente. No todas han sufrido, ya que ciertos agentes externos, como la contaminación o los rayos solares, no las han atacado durante semanas. Sin embargo, en otros casos, en ella han aparecido sequedad, irritaciones o imperfecciones o ha perdido luminosidad. Estos cambios, a veces, aparecen a raíz de un problema físico, pero también pueden tener mucho que ver con el estado emocional y anímico de cada persona. De hecho, el estrés puede tener un impacto directo y negativo sobre la salud de la piel. Algunas de las consecuencias que puede provocar son la aparición de alteraciones como el acné o la psoriasis y el aumento de las ojeras y las bolsas. Pero no es la única causa que ha deteriorado nuestra piel durante el confinamiento y, ante todas ellas, debemos protegerla y cuidarla para que vuelva a su estado habitual.


 

El sol y la vitamina D


Aunque poco a poco vamos pudiendo disfrutar de algún tiempo en la calle, han sido muchas semanas en las que el sol apenas ha rozado nuestra piel. Y necesitamos que sus rayos incidan en ella, sobre todo porque es nuestra principal fuente de vitamina D y, cuando nos falta esta vitamina, nuestra piel pierde luminosidad. Los expertos coinciden en que una exposición moderada en brazos y piernas, de unos 20 a 30 minutos al día, es suficiente para captar los beneficios del sol. Eso sí: siempre hay que evitar quemarse, por lo que debemos utilizar fotoprotector, especialmente, los días soleados. También podemos abrir las ventanas para que los cristales no bloqueen el paso de los rayos e incorporar a la dieta alimentos ricos en vitamina D, como el salmón, el atún o el aguacate.


El exceso de higiene y la (des)hidratación


Lavarse las manos es fundamental para evitar el contagio del virus. Sin embargo, repetir esta acción con frecuencia, a lo largo del día, puede desgastar la piel, llegando a producir sequedad, dermatitis irritativa, descamación, eccemas e, incluso, dolorosas fisuras o grietas. Como no podemos descuidar nuestra higiene, la solución pasa por hidratarnos las manos muy bien después de cada lavado. Para ello, solo tenemos que elegir una buena crema hidratante, como Crema Natural Hidratante Bodyplus, jabones oleosos y, para momentos puntuales, geles hidroalcohólicos ricos en aceites esenciales y que contengan glicerina y aloe vera entre sus ingredientes ya que, además, contienen propiedades calmantes.

 

Excesiva exposición a la luz azul


Durante el confinamiento hemos estado expuestos directamente y, en muchos casos, de forma excesiva a la luz azul que emiten los dispositivos tecnológicos. Esta sobreexposición ha podido ocasionar problemas en nuestra piel, como envejecimiento prematuro, degradación de las células, problemas de pigmentación o aparición de arrugas. Y es que, aunque precisamente esta luz puede utilizarse para tratar problemas dermatológicos, como el acné o la dermatitis atópica, un exceso de exposición a la misma puede causar un efecto contrario. La solución más efectiva sería no abusar de la luz azul, pero no siempre es posible. Por eso, los expertos recomiendan utilizar dispositivos y cosméticos destinados a impulsar la regeneración a través de masajes que drenen, descongestionen y estimulen la piel y refuercen la creación de colágeno y elastina. También puede utilizarse un protector solar que incluya filtros para ella.

 

Tratamientos y rutinas


Los expertos coinciden en que, a menos que haya aparecido algún problema o alteración durante la cuarentena, en cuyo caso deberíamos consultar a un especialista, no tenemos por qué cambiar los tratamientos o productos que utilizamos habitualmente. A la vez, algunos afirman que, al pasar más tiempo en casa, se trata de un buen momento para potenciar los tratamientos antiedad a base de cosméticos fotosensibilizantes que, normalmente, quedan reservados para la noche o requieren una SPF de protección durante el día. Estos productos pueden ayudarnos a renovar y fortalecer la piel antes del verano.

Además, el confinamiento nos ha regalado un tiempo con el que antes no contábamos que podemos aprovechar para realizar el ritual completo que el cuidado de la piel, especialmente en la cara, necesita: limpieza y tonificación diaria, tratamientos a través de sueros, contorno de ojos y cremas adaptadas para cada persona, automasajes oxigenantes y exfoliantes y mascarillas de dos a tres veces por semanas.  Para ponerlo en práctica, solo tienes que pasar por nuestra sección de droguería, donde encontrarás, por ejemplo, el Agua Micelar y la Crema Exfoliante Facial de Bodyplus. También se pueden aplicar otros cosméticos, como el sérum, para fortalecer la piel desde dentro, rejuvenecerla y potenciar su capacidad de autodefensa. E hidratarla diariamente es esencial para que se mantenga en buen estado, protegida de cualquier agresión externa. Por su parte, la protección solar es obligatoria si vas a estar al aire libre.

 

Como vemos, no todo está siendo negativo para la piel durante este periodo de cuarentena y transición hacia la ‘nueva normalidad’. La menor exposición al sol, por ejemplo, también trae beneficios para ella, como la reducción del envejecimiento y de la aparición de manchas. Por su parte, al quedarnos en casa, la piel ha podido descansar frente a las agresiones que producen sobre ella la polución y la contaminación. E, incluso, se ha reducido la obstrucción por el maquillaje, de forma que ha podido oxigenarse mucho mejor, lo que favorece la regeneración y le devuelve su vitalidad, frescura y luminosidad natural. Y, sobre todo, es importante tener en cuenta que será fundamental protegerla muy bien cuando podamos volver a nuestra rutina habitual porque, al haber evitado todas estas agresiones durante un tiempo prolongado, tendremos que ayudarla a que se adapte a ella día a día.

 

 

Categorías: Alimenta tu bienestar

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